Sobre mí
Para mí, la danza es una pasión que ha sido parte de mi vida desde siempre. Es mucho más que una disciplina, es una forma de expresión que me ha acompañado y transformado a lo largo de los años. Como bailarina y profesora, la danza se convierte en un medio para conectar tanto conmigo misma como con los demás. Es una plataforma en la que puedo comunicar emociones, contar historias y compartir mi amor por el movimiento, algo que me impulsa a seguir explorando y aprendiendo.
Al mismo tiempo, la danza es mi manera de compartir mi arte con el mundo. Participo en eventos que se hacen por el mundo entero y tengo mi propia escuela en Barcelona lo que me permite no solo vivir de mi pasión, sino también influir positivamente en la vida de los demás, creando una comunidad que disfruta de la música, el baile y el aprendizaje.
FORMACIÓN
Mi formación en diferentes estilos, desde lo urbano hasta lo clásico, me da una versatilidad única que me permite abordar cada aspecto del baile desde distintos ángulos, lo que me hace una profesora completa y apasionada, con ganas de seguir aprendiendo y mejorando, porque en la danza no hay límites ni nunca se deja de aprender. Para mí, la danza es, sin duda, una forma de vida que no solo me llena a mi, sino que también inspira a los demás a moverse, sentir y disfrutar del arte en todas sus formas.
Mi formación en Salsa y Bachata comenzó hace 20 años, para mi representan una combinación de energía, pasión y conexión. Son estilos que no solo hablan a través de los movimientos, sino que también permiten transmitir un sentido profundo de alegría, calor humano y, a la vez, una sensualidad única, creando un espacio donde las personas se pueden expresar con libertad.
RITMO
La salsa para mí es un baile vibrante, lleno de ritmo, de sabor y de historia. Es un lenguaje universal que nos permite conectar con otros sin necesidad de palabras, y cada paso y giro reflejan esa comunicación dinámica entre el cuerpo y la música. Es un baile de energía contagiante, que impulsa a seguir aprendiendo, evolucionando y transmitiendo esa pasión que tiene el género. Como profesora, lo disfruto tanto al enseñarlo como al compartirlo en el escenario o en la pista, porque tiene el poder de unir a las personas, de hacerlas sentir poderosas, felices y en armonía con la música.
La bachata, por otro lado, tiene una esencia más melódica, cálida y sensual. Para mi, la bachata es el baile de la conexión íntima, donde el cuerpo se expresa de una manera más cercana, pero igualmente llena de energía. La suavidad de sus movimientos permite a los bailarines disfrutar de una experiencia profunda de expresión emocional, siendo a la vez suave y vibrante. Como bailarina y profesora, me encanta cómo la bachata invita a la cercanía, al juego de la química entre pareja, a la cadencia del cuerpo y al sentimiento en cada paso. Cada clase es una oportunidad para conectar con lo más puro del baile, dejando fluir los sentimientos y transformando una pista de baile en un espacio de emociones.